Los incendios forestales que afectan a distintas regiones del Perú durante 2026 han reabierto el debate sobre el impacto de la sequía, las altas temperaturas y el Fenómeno El Niño. Aunque las actividades humanas pueden iniciar numerosos incendios, las condiciones climáticas también desempeñan un papel fundamental en su propagación y gravedad.
Los incendios forestales registrados en Cusco, Áncash, Apurímac, Puno y otras regiones del Perú han provocado daños ambientales, pérdidas agrícolas y preocupación entre las comunidades rurales.
Ante esta situación, surge una pregunta importante: ¿los incendios son consecuencia de las quemas agrícolas o están relacionados con la sequía y el Fenómeno El Niño?
La respuesta requiere considerar varios factores. La ausencia prolongada de precipitaciones puede secar la vegetación y aumentar su inflamabilidad, mientras que los vientos intensos favorecen la expansión de las llamas. A estas condiciones se suman las actividades humanas, que pueden actuar como fuente de ignición.
Por tanto, la sequía y las quemas no son explicaciones necesariamente excluyentes. Ambas pueden intervenir en un mismo incendio, aunque determinar su origen exige investigar cada caso.
¿Cómo provoca la sequía un mayor riesgo de incendios forestales?
La sequía es uno de los factores ambientales que incrementan el peligro de incendios forestales.
Cuando una región atraviesa períodos prolongados de escasas precipitaciones, los suelos pierden humedad y la vegetación comienza a secarse.
Los pastizales, arbustos, hojas y ramas secas se convierten en materiales que pueden arder con mayor facilidad.
Este proceso resulta especialmente preocupante en las zonas altoandinas, donde extensas superficies de vegetación natural pueden quedar expuestas a condiciones de baja humedad.
La combinación de varios factores puede agravar el problema:
- Déficit de lluvias: disminuye la humedad de la vegetación y favorece la acumulación de material combustible seco.
- Temperaturas elevadas: pueden acelerar la evaporación y el secado de los pastizales.
- Vientos intensos: aportan oxígeno, desplazan brasas y pueden extender rápidamente el fuego.
- Baja humedad ambiental: favorece que la vegetación pierda humedad.
- Terrenos montañosos: dificultan el acceso de bomberos y brigadistas y pueden acelerar la propagación del fuego en determinadas pendientes.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre generar condiciones favorables para un incendio y provocar su inicio.
La sequía aumenta la vulnerabilidad del territorio, pero no significa que todos los incendios se enciendan espontáneamente.
¿Qué relación existe entre el Fenómeno El Niño y la sequía en Perú?
El Fenómeno El Niño es una alteración del sistema climático del océano Pacífico tropical que puede modificar las temperaturas, los vientos y la distribución de las precipitaciones.
Sus efectos no son iguales en todas las regiones peruanas.
En determinados episodios, el calentamiento del mar frente a la costa norte puede favorecer lluvias superiores a lo normal en sectores costeros. Al mismo tiempo, otras zonas del país pueden experimentar condiciones distintas, incluyendo déficits de precipitación.
Esto significa que El Niño no debe interpretarse exclusivamente como un fenómeno asociado a lluvias intensas e inundaciones.
También es necesario evaluar sus posibles relaciones con períodos secos, temperaturas anómalas y cambios en la circulación atmosférica.
No obstante, la intensidad y distribución de estos efectos dependen de las características de cada episodio climático.
Por ello, atribuir una sequía específica al Fenómeno El Niño requiere analizar datos meteorológicos y estudios de atribución, no solamente comprobar que ambos fenómenos ocurrieron durante el mismo período.
ENFEN mantiene la alerta por El Niño Costero en octubre de 2026
La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) publicó el 16 de octubre de 2026 su Comunicado Oficial N.º 18-2026.
El organismo mantiene el estado de Alerta de El Niño Costero tras evaluar la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas en el Pacífico tropical.
Según el comunicado y el informe técnico correspondiente, la temperatura superficial del mar continúa mostrando anomalías positivas con tendencia ascendente.
En la región Niño 1+2, frente a la costa peruana, el organismo considera más probable que el calentamiento del mar se mantenga en una magnitud extraordinaria hasta enero de 2027, antes de disminuir posteriormente.
ENFEN también exhorta a las autoridades a considerar los escenarios de riesgo actualizados, los avisos meteorológicos y los pronósticos estacionales para adoptar medidas de reducción del riesgo de desastres.
Esta información resulta relevante para comprender la evolución del clima peruano durante los próximos meses.
Sin embargo, el comunicado no constituye por sí solo una demostración de que los incendios forestales registrados en Cusco o Áncash hayan sido causados por El Niño.
Para establecer esa relación es necesario contrastar las condiciones climáticas locales, los registros de precipitación, la humedad de la vegetación y las investigaciones sobre cada incendio.
¿Por qué Cusco y otras regiones altoandinas son vulnerables a los incendios?
Las regiones altoandinas presentan características geográficas y ambientales que pueden incrementar la dificultad de controlar un incendio forestal.
En determinados períodos del año, la escasez de lluvias favorece el secado de los pastizales. Si se produce una fuente de ignición, el fuego puede avanzar rápidamente, especialmente cuando existen vientos fuertes.
En Cusco, los incendios forestales registrados durante octubre han afectado áreas naturales y comunidades rurales, movilizando a bomberos, brigadistas y autoridades.
El problema no se limita a la vegetación destruida.
Los pastizales representan un recurso importante para la ganadería y forman parte de ecosistemas que albergan especies de flora y fauna.
Cuando el fuego destruye grandes superficies, las consecuencias pueden prolongarse durante meses o años, dependiendo de la intensidad del incendio y la capacidad de recuperación del ecosistema.
Asimismo, las zonas montañosas dificultan el traslado de agua, equipos y personal especializado.
Esto puede provocar que un incendio inicialmente localizado se convierta en una emergencia de mayor magnitud.
¿Todos los incendios forestales son provocados por quemas agrícolas?
No es correcto atribuir automáticamente todos los incendios forestales a una sola causa.
Las quemas agrícolas constituyen una fuente conocida de incendios cuando el fuego escapa de control.
Sin embargo, también pueden existir otras fuentes de ignición, como fogatas mal apagadas, negligencias, incendios deliberados o causas naturales menos frecuentes.
Además, deben considerarse las condiciones ambientales que permiten que un incendio se propague.
Por ejemplo, una quema que ocurre en un terreno húmedo y sin viento puede tener consecuencias muy diferentes de otra realizada durante una sequía prolongada y bajo ráfagas intensas.
Por esta razón, identificar una actividad humana como origen del fuego no elimina la importancia de estudiar la sequía y las condiciones meteorológicas.
De la misma manera, comprobar que una región atravesaba condiciones secas no demuestra que todos sus incendios hayan comenzado de manera natural.
La investigación de las causas y el análisis de las condiciones climáticas deben desarrollarse conjuntamente.
¿Qué consecuencias ambientales puede provocar la combinación de sequía e incendios?
Cuando los incendios ocurren en territorios afectados por una sequía, sus consecuencias pueden agravarse.
La pérdida de vegetación reduce la protección natural del suelo frente a la erosión y puede afectar la capacidad de recuperación de los ecosistemas.
Entre los impactos más importantes se encuentran:
Pérdida de biodiversidad
El fuego puede destruir hábitats, afectar especies vegetales y provocar la muerte o desplazamiento de animales silvestres.
Deterioro del suelo
Los incendios intensos pueden modificar las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, dificultando la recuperación de la vegetación.
Daños a la agricultura y ganadería
La destrucción de pastizales reduce los recursos disponibles para alimentar al ganado, mientras que la pérdida de cultivos afecta directamente la economía de las familias rurales.
Mayor vulnerabilidad frente a lluvias posteriores
La desaparición de cobertura vegetal puede incrementar la erosión y favorecer el arrastre de sedimentos cuando regresan las precipitaciones.
Este último aspecto merece especial atención en un país donde pueden coincidir períodos secos, incendios y posteriores episodios de lluvias intensas.
¿Qué deben monitorear las autoridades durante los próximos meses?
La prevención de incendios forestales requiere algo más que identificar focos de calor una vez iniciado el fuego.
También es importante vigilar las condiciones ambientales que pueden favorecer nuevas emergencias.
Entre los principales indicadores se encuentran los déficits de precipitación, las anomalías de temperatura, la humedad relativa, la intensidad del viento y el estado de la vegetación.
La información de SENAMHI, ENFEN, SERFOR e INDECI permite abordar diferentes componentes del riesgo.
Mientras SENAMHI y ENFEN aportan información meteorológica y climática, SERFOR y las autoridades de gestión del riesgo participan en el seguimiento de los incendios y sus impactos.
El intercambio oportuno de esta información puede contribuir a que los gobiernos regionales y locales adopten medidas preventivas antes de que se produzcan emergencias de gran magnitud.
Incendios forestales y Fenómeno El Niño: una relación que necesita investigación continua
La temporada de incendios forestales de 2026 demuestra la importancia de estudiar conjuntamente los factores ambientales y humanos.
La sequía puede crear condiciones que favorecen la propagación del fuego, mientras que las actividades humanas pueden proporcionar la fuente de ignición.
Por otra parte, el Fenómeno El Niño puede modificar los patrones climáticos y contribuir a condiciones secas en determinadas regiones, aunque sus efectos deben evaluarse específicamente para cada territorio y período.
En consecuencia, no sería riguroso afirmar que todos los incendios registrados durante 2026 fueron provocados por quemas agrícolas, ni atribuirlos directamente al Fenómeno El Niño sin pruebas suficientes.
La prioridad debe ser identificar las causas, comprender los factores que agravaron las emergencias y evaluar qué medidas pueden evitar nuevos daños.
Deporte 360 continuará investigando la evolución de los incendios forestales en Perú, incluyendo sus posibles relaciones con las condiciones climáticas, las consecuencias para las comunidades y las acciones de las autoridades.
Nuestra cobertura busca ofrecer información contrastada, incorporando tanto los reportes oficiales como las investigaciones periodísticas y los testimonios locales debidamente verificados.
Fuentes de referencia
- ENFEN: Comunicado Oficial N.º 18-2026, publicado el 16 de octubre de 2026.
- ENFEN: Informe Técnico Año 12, N.º 18, correspondiente al análisis climático de octubre de 2026.
- SENAMHI: Información meteorológica y pronósticos climáticos del Perú.
- SERFOR: Información sobre incendios forestales, prevención y conservación de los ecosistemas.
- INDECI y COEN: Reportes de emergencias e incendios forestales.

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